Los filtros percoladores o biológicos constituyen el elemento esencial en el tratamiento de las aguas.
En ellos, por la acción de las bacterias que se desarrollan de manera espontánea sobre su material relleno, la contaminación disuelta pasa a transformarse en masa bacteriana decantable,y por tanto separable del agua.
Existen tres filtros cilíndricos (18 metros de diámetro y 5 metros de altura útil), dos para la línea urbana, y uno para la industrial.